Enviat per: tabatha9 | gener 31, 2008

La tarjeta de Néstor

Hola! Creo que el mail que escribió Néstor y la posterior Oda de Alex se tienen que colgar en el blog…jaja! Es que es impresionante lo que uno puede llegar a escribir…cuánta inspiración!!!

 

 Hola,
 
estoy triste. Por la mañana, después de imprimir mi ejercicio de Redacción Periodística, he olvidado mi tarjeta dentro de la fotocopiadora del último piso.
 
Dentro había dinerito para hacer unas 60 copias, pero eso no es lo que más me entristece, ya que lo más importante en la vida es tener salud. Lo que más me fastidia es saber que nunca más volveré a tener ese plastiquito blanco en mi cartera. Tendré otro, sí, pero no será lo mismo…
 
Por favor, chicos y chicas: mucho cuidado cuando hagáis fotocopias o imprimáis trabajos. La fatalidad no avisa, al menos hasta que llegas al metro y te das cuenta de que debajo de la T-10 ya sólo queda… la nada.
 
N.
 

ODA A LA TARJETA DE NÉSTOR
 
Blanca tarjeta de impresiones de dudosa calidad,
tragas mi dinero y sin embargo nunca engordas,
siempre fina, impoluta y servil,
no sé que haría sin ti en mi supervivencia universitaria.
 
Llegaste un día por arte de magia,
cual condón de una máquina discotequera,
como lengua que pretendía seducirme,
casi como tíquet de un peaje que pagué con creces.
 
Siempre en mi bolsillo,
escondida entre el resto de mis tarjetas.
El peor momento es cuando me separo de ti,
introduciéndote en esa máquina infernal de escupir hojas borrosas,
y aunque trate de recuperarte,
siempre deberé esperar esa dichosa cuenta atrás
5,
4,
3,
2,
1,
y vuelves a mi,
como vuelven los pájaros en primavera,
el sol en verano,
y el motorista a casa por navidad.
 
Néstor te queria,
tu le prometiste amor eterno.
Jugabas entre sus dedos y amabas su confortable bolsillo.
Y le ahcias sufrir en tu eterna cuenta atrás,
5,
4,
3,
2,
1…
Pero esta vez no.
Nadie te recogió.
Néstor, entre pensamientos libidinosos que no trataremos en esta oda,
se olvidó de su amada tarjeta.
Con su rojo corporativo,
su blanco impoluto,
y su bautizo bajo el nombre de OCE.
 
Ella vio como Néstor se alejaba,
y lloró en silencio tarjetil,
como lloran las tarjetas universitarias,
con 60 copias de peso en su alma.
 
Néstor conocerá otra tarjeta.
Pero ambos sabrán que nunca será lo mismo.
Quizás ella vaya a un hogar donde no a cuiden.
Donde su propietario le queme las esquinas en una sádica tortura,
un lugar en el que se pierda entre tarjetas viejas y olvidadas,
o en alguna cartera que sea robada,
y acabando en un container de camino al infierno.
 
Néstor…tarjeta…60 copias de amor eterno
 
 
                                            alex cubero

Impresionante, verdaderamente impresionante!!

Tabatha.


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